domingo, 19 de junio de 2011

Agradecid@, desagradecid@

"Yendo de viaje, Diógenes el cínico llegó a la orilla de un río torrencial y se detuvo perplejo. Un hombre acostumbrado a hacer pasar a la gente el río, viéndole indeciso, se acerco a Diógenes, lo subió sobre sus hombros y lo pasó complaciente a la otra orilla. Quedó allí Diógenes, reprochando su pobreza que le impedía pagar a su bienhechor. Y estando pensando en ello advirtió que el hombre, viendo a otro viajero que tampoco podía pasar el río, fue a buscarlo y lo transportó igualmente. Entonces Diógenes se acercó al hombre y le dijo: No tengo que agradecerte ya tu servicio, pues veo que no lo haces por razonamiento, sino por manía"

Cuando servimos por igual a personas de buen agradecimiento, así como a personas desagradecidas, sin duda que nos calificarán, no como buena gente, sino como ingenuos o tontos. Pero no debemos desanimarnos por ello, tarde o temprano, el bien paga siempre con creces, y hace que seamos mejor personas.

Gratitud. Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera. Amistad. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. Confianza. Esperanza firme que se tiene de alguien o algo.

Hay quienes creen que todo lo bueno que tienen lo han conseguido solos. Por orgullo o, a veces, por simple desatención, no saben reconocer el apoyo que les dieron los demás en un momento o circunstancia determinados. Esas son las personas desagradecidas. Aunque parezca increíble pueden llegar al extremo de criticar o incluso hacer daño a quienes los ayudaron. A veces se cierran todas las puertas. A veces no, pues la generosidad nunca termina. Sin embargo, como no saben experimentar agradecimiento, se sienten solos, no descubren que los demás los quieren y que merecen ese cariño. Su malestar crece a cada día y los entristece. Por el contrario.... el que agradece abre las cortinas de su alma: permite que entre el sol y proyecta hacia afuera su propia luz.

Así que, desde aquí, mi más sincero agradecimiento a todas esas personas que se cruzaron en mi camino y me ayudaron, con su positiva o negativa actitud, a crecer, aunque ellas no lo sepan. Y junto a mi sonrisa, mi abrazo cálido, sincero, puro y desinteresado.


AyC: Corsario BDSM

2 comentarios:

sutil_esencia dijo...

Qué puedo decir? pocas veces se encuentran personas como ud...yo si quiero decirle. Gracias!!

chefi dijo...

Después de leidos unos cuantos escritos ,,,no tengo palabras para decirle, qué suerte saber expresar tanto en tan pocas lineas.