Menéalo, príncipe de Esparta le pide a Ulises que se de un paseito por Troya, para vengar el rapto consentido de Helena, su esposa. Que se lía con Paris, príncipe troyano, y le pillan los paparazzis en pleno adulterio. Uno de los primeros posados-robados de la historia.
Tras la guerra, el episodio del famoso caballo y la actitud casquivana de la hermosa Helena, los soldados regresaron a sus hogares.
Unos regresaron raudos en AVE, otros más lentos con IBERIA, pero el bueno de Ulises no. El se entretuvo pecaminosamente, entre los brazos de alguna que otra NuriaBé, como por ejemplo la bella Circe, y eso hizo que alargase su regreso y su trayecto de vuelta más de lo aconsejable. Hasta que ya cansado de tanto sudor morboso de muñeca de famosa, llegó a Ítaca, su patria. Donde le esperaba su esposa Penélope, que aguantó fielmente, con el truquito de tejer y destejer su velo, los asedios carnales y pecuniarios de sus muchos pretendientes.
Y claro, para justificar sus largas noches de placer extraconyugal Ulises se sentó al calor de hogar nocturno y narró su versión ante Penélope, Jorge Javier y demás Mariñas. Eso sí, contó una película llena de grandes hazañas, peligros, inconvenientes y grandes tentaciones que tuvo que sufrir y superar para poder descansar, por fin, en su tierra y en brazos de su amante esposa.... el muy canalla.
Ulises, así, fue de los primeros en la cultura occidental, que descubrió que la mentira, puede ser buena o mala.
Mala, porque no deja de ser una estrategia para conseguir o disimular acciones indignas, pecaminosas o delictivas, y por tanto rechazables. Y buena, porque es un arma capaz de transformar el mundo, haciéndole posible, mediante la fábula, regresar a aquella edad de Oro en donde todo era alcanzable, incluido el milagro.
Desde entonces... tod@os la usamos y disimulamos ... con más o menos éxito. Y por desgracia, el BDSM no es ajeno a todo ello.
AyC: Corsario BDSM
